Imagínate que llega un momento en el que eres nervio y piel, que prefieres no fumarte un porro por no caer en un estado narcolépsico que te tenga diez días en coma, plantearte que la coca igual es el futuro de tu felicidad, que se acabe este sufrimiento, que has salido de casa a las ocho de la mañana y has llegado a las ocho de la tarde y te has sentado y te has puesto a currar, y luego unas natillas, y tiende dobla la ropa, descubre que tienes las medias hasta las trancas de barro, pon otra lavadora, cagate en la puta, si es que no puedes más que llevas diez días corriendo que te va a dar un aire, te va a salir una úlcera aunque eso no sería problema ya que normalmente no tienes tiempo para comer, ni para follar, ni para tomarte unas cañas, ir al cine o leerte los 340 libros que te esperan sobre la mesilla, las tres cuartas partes de la puta carrera, que ni con lectura diagonal, que va que es imposible, y duermes tres horas al día, 25 a la semana, y te acuestas y te levantas pensando tengo que tengo que mañana tengo que que no se me olvide devolver tal a la biblioteca y entregar cual, y corre corre corre, el mundo gira gira gira, y tu con la lengua por el suelo que estás que el día menos pensado te mueres del cansancio o del aburrimiento o quien sabe, y compra comida para el gato, y manzanas, compra manzanas, que no tienes, pero si llegas a las nueve a casa a que hora las compras, sientate ponte a pensar en los modelos de comunicación bidireccionales, recuerda poner todas las mayusculas, tabula, espacio y medio, imprime, tomate un antiinflamatorio, súbete por las paredes, recuerda tender las medias, confía en que mañana estén secas, descubre que ahora mismo ya estás durmiendo cuatro horas como mucho, y sigues despierto, niegate a ir a clase, pon una pancarta, cómprate unas cacerolas, ve a protestar a la embajada, y esas exposiciones, que se van a acabar y quieres ir, y…