Hacía cierto tiempo que un hombre no me interesaba para absolutamente nada más que follar. Follemos. Guay. Vete a tu puta casa a joder a tu familia con tus problemas, que para eso te quieren. Volvamos a follar. Que no? Me follo a otro, no problemo.
Pues jódete, yo que tenía asumido que soy un Potorro Devorador, la Máquina Sexual (que ojo, lo soy) Sin Sentimientos, la Mujer de Hielo, y resulta que ahora me gusta un hombre. Jódete, jódete, jódete. Pero me gusta, vamos. Y caí en ello, cuando mirándole el ojo, pensaba… … joder, no sólo te follaría, sino que pasearía contigo por el parque… hasta de la mano, si me apuras.
Stiwie, si me sale bien, abandono el barco. Y ahora tendré que desplegar mis armas de mujer y toda esa mierda, que conociendo mi poca habilidad social, es algo que se me da de rabo. Qué contrariedad.
Hacía tanto tiempo que no estaba contenta, que hasta se me ha hecho raro. Y lo echaba de menos, oigan. Cansancio mortal y contentura. Putamadre.