Iker

October 5, 2007

En este último año (que no curso) he cogido el coche, según recuerdo, para unos tres viajes de carácter semilargo-largo. No tocaremos hoy el tema transporte público y autobuses/trenes de largo recorrido, que luego se nos sale del marco.

En todas estas ocasiones, me ha sorprendido sumamente la recepción en la cuidad-destino, véase:

1. Llegada a La Poza: vacaciones de Semana Santa. El amigo Tiwi y unamismaquienleshabla se tragan la procesión del silencio durante tres estupendos cuartos de hora. Despiporre y jolgorio. Falta de planificación.

2. Llegada a La Poza: Septiembre. El amigo Tiwi y unamismaquienleshabla se tragan la marcha ciclista del día sin coches durante tres estupendos cuartos de hora. Despiporre y jolgorio. Falta de planificación. Como de costumbre, problemas en los accesos al hogar del citado Tiwi.

3. Llegada a La Capital: Septiembre. Tiwi, habilmente, ha decidido quedarse en la zona norte. Resulta que aquí hay fiestas del barrio. Tres cuartos de hora buscando aparcamiento, intentando no atropellar transeuntes y pensando:

Pero que coño pasa? Es mas: Pero qué coño pasa con los tres cuartos de hora? Es más: Pero por qué coño no hemos alquilado ya un puto garaje? Es mas… 

 

una cosa »

  1. yo creo q son avisos del destino, en plan no cojas el cocheeee , muerteee
    y aki de fiestas del pilar, q envidia me doy xDD

    Comment by Gorian — October 6, 2007 @ 12:38 pm

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